Empresario Zuo Li recupera espíritu revolucionario emprendiendo el camino de Ejército Rojo Chino
10-24-2016 10:24
Reportaje especial : 80°Aniversario de la Victoria de la Larga Marcha
Reportaje especial : 80°Aniversario de la Victoria de la Larga Marcha
Hace ochenta años, el Ejército Rojo de China recorrió 14 provincias en medio de incontables calamidades y trasladó el cuartel general de la revolución socialista al noroeste del país.
Para recordar esta gesta y recuperar el espíritu revolucionario que la caracterizó, un empresario chino dedicado a la gestión cultural decidió emprender el mismo recorrido del Ejército Rojo Chino durante la Gran Marcha.

Empresario Zuo Li recupera espíritu revolucionario emprendiendo el camino de Ejército Rojo Chino
En este episodio de la serie “Homenaje a la historia” les invitamos a conocer la historia de Zuo Li.
Zuo Li tiene 53 años y vive en la ciudad de Shenzhen, en el sur de China. Hace poco fue invitado por la Universidad de Tianjin para contar la historia del año y nueve días que pasó recorriendo el camino de la histórica Gran Marcha en una conferencia titulada “La Gran Marcha de una persona”.
Con ésta, Zuo sumaba 169 conferencias sobre la experiencia que había marcado su 50 cumpleaños, tres años antes. Zuo era un empresario establecido en Shenzhen que decidió cambiar el rumbo de su vida al emprender en solitario el camino de la Gran Marcha el día en que cumplía 50 años.
Cuando rememora este viaje improvisado, Zuo se afana en justificar que no fue fruto de una inspiración repentina propia de los artistas.
En agosto de 1995, Zuo recibió el encargo de producir un documental sobre la historia de varios generales que participaron en la fundación de la Nueva China, con motivo del 50 aniversario de la victoria en la Guerra de Resistencia del Pueblo Chino contra la Agresión Japonesa.
Durante las entrevistas que mantuvo con los generales, estos hablaron de la Gran Marcha. Fue entonces cuando Zuo comenzó a pensar en la posibilidad de emprender ese viaje.

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Zuo Li dice: "Los generales ya tenían ochenta o noventa años de edad, pero pude percibir a través de su mirada que habían crecido en medio del fuego de la guerra. Uno de los generales me contó que un compañero suyo sufrió una grave herida en el vientre tras ser golpeado por una granada y que, al ser apresado por las fuerzas enemigas, acabó con su propia vida retorciéndose los intestinos. Fue escueto en sus palabras, tan solo me dijo que había sido cruel; pero sus historias despertaron en mí el interés de investigar más sobre aquellos hechos."
Después de aquellas entrevistas, los ancianos generales fueron falleciendo uno tras otro. Con el paso del tiempo, esta historia no sólo se mantuvo en la memoria, sino que revivió con fuerza en la cabeza de Zuo, que se empezó a plantear seriamente un cambio de vida.
Zuo dice: "Creo que yo anterior representaba a ese grupo mayoritario de personas egoístas, irresponsables y extremadamente materialistas e individualistas. No me cabe ninguna duda, antes yo era así."
El 8 de octubre del 2013, Zuo llegó a Ruijin, en la provincia de Jiangxi, para iniciar el camino de su propia Gran Marcha. Este lugar había sido, precisamente, el punto de partida del Ejército Rojo en octubre de 1934.
Zuo tuvo en cuenta el simbolismo de esta fecha y emuló las etapas de la histórica Gran Marcha. Durante el día avanzaba por el camino, y durante la noche leía libros sobre la Gran Marcha e imaginaba el sufrimiento de los soldados que la protagonizaron.
Zuo dice: "Al ver mi aspecto a mi vuelta, la gente me comparó con una enorme araña cubierta de pelo. Así de desordenada era mi apariencia física en aquel momento. También decían que tenía una mirada lerda. Cuando se me rompían las ampollas que me habían salido en los pies y llovía, los zapatos se mojaban y humedecían. El dolor fue la sensación más clara durante el camino. A veces incluso sentía que mi alma había abandonado mi cuerpo. A mis oídos tan solo llegaban sonidos de pasos, el monótono ritmo del camino."
La Gran Marcha de una persona, sin enemigos contra los que combatir, tiene momentos de extrema soledad y tristeza. El propio Zuo admite que llegó a plantearse el abandono en alguna ocasión.

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Zuo dice: "En aquel momento me encontraba inmerso en un proceso de transformación de mí mismo. Me preguntaba a menudo por qué caminar, qué sentido tenía la marcha y cuestiones del estilo. En ocasiones pensaba en los amigos que había dejado en la ciudad y que seguramente estarían ganando un buen dinero y haciendo realidad sus sueños."
Sus propias dudas durante el camino le hicieron reflexionar sobre el esfuerzo casi sobrehumano que debieron hacer hace ocho décadas aquellos jóvenes soldados, de unos 20 años de media.
Zuo dice: "Esta estatua nos cuenta que, durante los siete días y siete noches que necesitó el Ejército Rojo para atravesar una pradera, uno de los batallones de soldados desapareció y un general regresó para buscarlo. Al acercarse a un río, este general pudo ver en la otra orilla a cientos de soldados que parecían dormir espalda con espalda. Después de cruzar el río intentó despertarlos en vano. Al tocar los cuerpos, estos se desplomaban. Aquellos jóvenes soldados no habían podido soportar el hambre y el frío, y murieron mientras dormían."
Al pisar la tierra en la que lucharon los soldados del Ejército Rojo después de haber escuchado y leído el relato de aquella experiencia, Zuo se encontró con algo sublime que no había sentido desde tiempo atrás.
Zuo dice: "Pasar de un triunfo a otro triunfo no evidencia la grandeza, sino una fuerza poderosa. Creo que un pueblo o un ejército que evoluciona de la inmadurez a la madurez, de la debilidad a la fortaleza, de la pobreza a la prosperidad, del fracaso a la victoria... encarna la auténtica grandeza. El Ejército Rojo es digno de nuestra admiración, pero lamentablemente ellos no la lograron...."
Al recorrer el camino de la Gran Marcha, Zuo no solo rindió homenaje a los heroicos soldados, sino que también revivió el recuerdo de aquella historia a través de las conferencias altruistas que empezó a dar a partir del año siguiente por todo el país.
Todos los que escuchan su historia se hacen partícipes de ella, y eso permite que el espíritu de la Gran Marcha llegue cada vez a más personas. Según él mismo dice, en esta era de materialismo, el espíritu de la Gran Marcha tiene un significado valioso.





